Storytelling, y 2

Blanca Suarez convertida en Caperucita Roja. Imagen: http://www.teinteresa.es

Blanca Suarez convertida en Caperucita Roja.
Imagen: http://www.teinteresa.es

Contar cuentos los contamos siempre.  Aun cuando no los firma un escritor de renombre.  Es la forma de hacer más atractivo el mensaje.  Porque lo que realmente queremos es mover la voluntad de nuestro interlocutor o audiencia.

Yo voy a contarle una historia:

“Abrí la PUERTA, mi PIE tropezó con una CALABAZA AZUL.  Un poco de MIEL endulzaba una TRISTE GALLETA que un CONEJO comía CANTANDO bajo un ABEDUL”.

¿Le resulta familiar?, luego retomaremos este tema.

De forma natural desarrollamos la habilidad para usar estas historias ocasionales.  Es supervivencia cuando un niño rompe algo en casa y debe justificarse, cuando las notas no han sido las esperadas en edad infantil, cuando el joven llega tarde a casa, cuando de casado olvida un aniversario, o las pastillas para las dolencias de mayor.  Durante toda nuestra vida nos acompañan nuestras historias.  Somos buenos contando historias; por naturaleza, por supervivencia.

Pero podemos mejorar.  Existen montones de libros y webs que nos desvelarán cómo son nuestros procesos de creación y de interpretación innatos.  Y de qué manera podemos mejorar.

Pero contar cuentos no es solo una forma de salvar el pellejo, también lo usamos para vendernos personal, social y laboralmente.

Si en alguna de esas facetas consideramos que tenemos carencias, especialmente en la laboral, una opción es ponerse en manos de un experto en Storytelling.

Yo conozco a dos.

Diana Damas. Imagen: http://es.gravatar.com/dianadamas

Diana Damas.
Imagen: http://es.gravatar.com/dianadamas

Una de ellas es Diana Damas (http://dianadamas.wordpress.com/).  La conozco desde hace casi diez años.  Una de las primeras veces que coincidí con ella nos contó un cuento.  Trabaja como animadora cultural y contaba cuentos a niños para niños.  Me maravilló, contaba historias muy bonitas.  Yo era adulto y me gustaban.  Eran como las historias que yo oía cuando era niño.  Por eso me gustaban, o al menos, las entendía.  Estaban dentro de mis esquemas mentales.  Esas mismas historias de niños ahora enseña a contarlas a adultos para adultos.  A los que deja con la boca abierta, como cuando eran niños.  Sus conocimientos del mecanismo de las historias y de la audiencia son profundos y posee el encanto de un hada madrina.  Enseña a usar la palabra para convencer y entretener.

La otra persona fue la autora más joven en conseguir el premio Planeta, uno de los más prestigiosos de lengua castellana.

Espido Freire. Imagen: http://www.clubcultura.com

Espido Freire.
Imagen: http://www.clubcultura.com

Espido Freire (http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/espidoweb/), escritora y columnista, pone sus habilidades y conocimientos de creadora de historias al servicio profesionales que tienen que vender y venderse.  A través de su empresa E+F (http://www.emasefe.com/) realiza cursos y seminarios en los que se aprende a gestionar hábilmente la capacidad de contar historias e influir en la audiencia.

Porque un cuento es una píldora que ya tiene una forma que conocemos; la aceptamos porque se parece a algo que ya conocemos; el sabor no nos desagrada porque ya lo conocemos.  Es como el amigo de un amigo.  En un principio confiamos en él, le damos una primera oportunidad.  Y además nos acordamos de su nombre.

Que el interlocutor o la audiencia acepten el argumento del emisor, es importante para el emisor.  Llamémosle orador, vendedor, conferenciante, político, profesor, interlocutor, etc.  Y también lo es que lo recuerden.

¿Recuerda usted el cuento que le he contado al principio? ¿Y las palabras del artículo precedente?

Este última línea es solo una excusa para escribir la palabra Storytelling, que es como se titula este artículo y que no he usado hasta ahora.

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